La función de las historias

Empecé a ser consciente de la cantidad de historias que nos impactan cada día cuando empecé a escribir mi primera novela. Fue cuando me di cuenta de la importancia que tienen las historias en nuestro día a día.

Si te preguntara para que sirve una novela, ¿qué es lo primero que responderías?

Yo, en ese entonces, hubiera respondido que para entretener. Debo admitir que no terminaba de gustarme mi propia respuesta porque con mis historias quería aportar algo más allá de entretener. Por suerte, cambié la perspectiva y entré en un mundo lleno de posibilidades.

Cuando te adentras un el mundo de los relatos y las historias, te das cuenta de la riqueza que hay en ellos. ¿Quién no se ha sentido conmovido por una historia? ¿Quién no se ha tomado unos momentos de reflexión ante una historia que le descoloca? ¿Quién no ha aprendido algo con las vivencias de unos protagonistas?

Es cierto que las historias pueden entretener, también es cierto que te pueden distraer e incluso ayudarte a evadir de la realidad. Pero todas, absolutamente todas, traen consigo mucho más que entretenimiento: sin que apenas te des cuenta, te traspasan unas emociones, te transmiten un determinado mensaje que puede que te reafirme o, al contrario, que te haga dudar, te muestran una realidad de la que puedes aprender y también rechazar; sin que apenas te des cuenta, te ayudan a construir y a reafirmar tu propia realidad.

La función de las historias

Por un momento, imagínate un mundo sin historias. Y cuando digo sin historias, me refiero sin ningún tipo de relato: ni anécdotas personales, ni vivencias, ni novelas, ni cine, ni series, ni anuncios, ni sueños de futuro… Nada. A mí me es difícil de imaginar y cuando lo hago solo veo un mundo llano habitado por robots industriales que no tienen relación entre ellos.

Las historias son inevitables y también necesarias.

Son inevitables porque todos tenemos ganas de explicar nuestras vivencias, de transmitir enseñanzas, incluso de ser recordados o de que algo que ha pasado sea recordado.

Y también son necesarias porque son una de nuestras fuentes principales de aprendizaje.

Creo que no me equivocaría de mucho al afirmar que se cuentan historias des del principio de la humanidad. Las pinturas rupestres son un buen ejemplo de ello. La necesidad de representar, transmitir y compartir nuestras vivencias y nuestra visión del mundo diría que es casi una necesidad esencial.

Las historias tienen la función de representar una determinada visión del mundo y, gracias a ella, que otros pueden aprender y construir, ya sea por afinidad o por rechazo, su propio mundo. Nos vemos reflejados en ellas, en sus tramas, en sus protagonistas, en sus emociones y valores. Son un pilar fundamental en nuestro crecimiento y evolución.

¿Por qué son tan poderosas las historias?

Porque conectan directamente con nosotros, con nuestras emociones. Todo lo que es capaz de capturar nuestras emociones, tiene el poder de motivarnos, o hacer lo contrario: contenernos.

Todos usamos las historias para conectar con los demás, para convencer, para atraer la atención, incluso algunos las usan para manipular. Se usan en el mundo de la enseñanza, sobre todo cuando somos pequeños, para conseguir que los aprendizajes sean más fáciles e intuitivos. Las usamos para mostrar realidades, para definir el bien del mal, para dar coherencia a nuestras propias vivencias y realidad.

Cada uno de nosotros tenemos una historia pasada, vivimos una historia presente e incluso nos montamos películas de la que será nuestra historia futura.

A veces, creo que todo es una historia y que cada uno de nosotros somos los directores de un pequeña parte, la que se refiere a nosotros, y que podemos crear y construir todo lo que queramos.

El storytelling

El Storytelling es técnica que permite aplicar el poder de las historias en la comunicación de nuestro proyecto personal. Utilizar todo el potencial que nos ofrecen las historias para comunicar un contenido que conecte y sea de valor para las personas a las que nos dirigimos.

Sea cuál sea el tipo de comunicación que estés haciendo, todo lo que transmites, ya sea de forma consciente como inconsciente, configura tu historia. Puedes escoger tú misma qué historia contar y definir una dirección clara o puedes dejarlo a manos de la casualidad…

Si escoges la primera opción y crees que necesitas ayudas, estaré encantada de echarte una mano 🙂

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    © Copyright Sandra Parés -Todos los derechos reservados-

    CatalàEnglishEspañol