Hay personas que se sienten atascadas, perdidas o sobrepasadas debido a lo que les ocurre y otras, en cambio, pueden avanzar y sortear los obstáculos.

¿POR QUÉ OCURRE ESTO?

Lo que te voy a contar puede hacerte cambiar la forma de ver los problemas. Y voy a empezar con una breve historia.

Cuando era pequeña me convertía en Hulk.

Sí, Hulk, ese personaje de cómic que se transforma en un ser verde y violento cuando se enfada.

Aunque en mi caso, yo mantenía mi propio color y masa muscular (que no es lo que más destaca de mi apariencia).

Era un gran contraste con mi forma habitual de ser porque soy más bien tranquila, bastante sensible y perceptiva y no me gustan los malos rollos. Hay quiénes ven en eso una persona frágil, supongo porque nunca han visto en acción a mi pequeña Hulk.

Bien.

Pues, de pequeña aprendí dos cosas:

1. No era bueno sacar a pasear al monstruo enfadado. No era bienvenido, a nadie le gustaba.

2. Si quería tener paz, tenía que esconder al monstruo.

Así que, aunque viviera cosas que no me gustaban o que incluso me podían hacer daño, yo callaba, lo tragaba todo y me aguantaba.

Tragaba y aguantaba hasta que mi garganta rebosaba y me quemaba.

Pero incluso entonces, tragaba y me aguantaba un poco más hasta que llegaba un punto que me ahogaba y ya me era imposible aguantar más.

Y luego…

Pues claro, era inevitable, mi Hulk volvía a estallar. Necesitaba escupir todo lo que había tragado de más.

No lo supe hasta mucho más tarde, pero con esta estrategia lo único que conseguía era seguir alimentando al monstruo: lo cebaba como si fuera un pavo XL de esos que comen los norteamericanos para Acción de gracias y al final terminaba desbordada.

Pero yo no era consciente de eso. Así que seguía callando, tragando y aguantando y cada vez me alejaba más de mi misma, de quién era en realidad.

Aprendí a callar, tragar y aguantar y utilizaba esta estrategia en muchas situaciones de mi vida (hasta que Hulk sacaba la cabeza de vez en cuando, sobre todo en la intimidad, cuando ya no podía más).

Era mi forma de afrontar las dificultades.

¿Y FUNCIONABA?

Supongo que a corto plazo me funcionó un tiempo.

Pero NO funcionaba de verdad.

Ya te digo que esta fue una pésima estrategia.

No aprendí a sortear obstáculos porque delante de ellos me callaba y tragaba. En realidad, esta estrategia me condujo a no saber manejar muchos aspectos de mi vida.

Este era mi patrón.

Digo “era”, porque ya no lo es.

Conseguí cambiar de estrategia y reescribir mi historia.

Y te puedo asegurar que si me veo capaz de escribirlo y contarlo (en lugar de seguir callando y tragando) es porque he conseguido rehacer mis estrategias y dejar este episodio en el pasado.

La clave son las estrategias

En el fondo se trata de esto: tener o no tener estrategias para enfrentar una determinada situación. O tenerlas tan malas que, más que ayudarnos, nos dañan.

¿Te sientes atascado en una situación?

¿Llevas un tiempo perdido dando vueltas sin encontrar una salida?

¿Hay una situación estresante que se repite a menudo y no encuentras la manera de cambiar?

Seguramente no estás utilizando ni el enfoque ni la estrategia más adecuada para ti. Y es muy posible que sea debido a uno de esos patrones tan arraigados y difíciles de cambiar.

No hace falta que sea como el mío.

Puede ser de cualquier tipo.

Pero con una característica común a todos: para ti, en tu mundo y en tu vida, esta forma de funcionar no te ayuda a avanzar.

El gran problema está en que no podemos luchar directamente contra ello.

Estoy segura de que ya lo has intentado, que has luchado contra ello hasta la saciedad. Y, si estás leyendo esto, es porque no te ha funcionado. Es como golpear un muro de cemento con la cabeza, nunca podremos derribarlo.

No funciona porque no utilizamos las herramientas adecuadas.

Así de simple.

Cuando uno quiere cambiar un patrón muy arraigado, una forma de ver las cosas que arrastra desde hace mucho tiempo, unas emociones dolorosas o que le paralizan o una vivencia que se repite en bucle, de esas que uno está harto, pero no sabe cómo salir, necesita utilizar herramientas que permitan llegar más profundo, más allá de lo habitual.

Estas herramientas existen y trabajo con ellas en las consultas con mis clientes.

Simplificando, hago dos cosas:

1. Guío y acompaño a las personas para entender mejor su situación y para encontrar estrategias distintas.

2. Enseño técnicas que ayudan a atenuar e incluso deshacer las cargas emocionales y los patrones que a uno ya no le funcionan o a los que se encuentra atrapado.

  • Hago sesiones individuales de 45 minutos.

Consultas online a cualquier parte de mundo y también presenciales en mi consulta de Manlleu, provincia de Barcelona.

  • El precio son 40€ por sesión.

Las sesiones online siempre son con pago anticipado.

  • Es importante que sepas que los problemas no se resuelven en un abrir y cerrar de ojos.

Hay temas que se deben tratar a fondo y pueden ser necesarias varias sesiones para hacerlo.

Para tratar una situación concreta es posible que necesitemos de entre 2 a 4 sesiones, depende de cada persona. Y si la situación es muy compleja, seguro que como mínimo algunas más.

Y hay algo que debes saber.


Mi enfoque es el siguiente:

Busco que las personas sean autónomas e intento que aprendan ellas mismas a hacer estos cambios. Por eso, durante las sesiones que hagas conmigo, aprenderás la técnica y la podrás usar tú mismo tranquilamente en tu casa, cuando quieras y para lo que quieras.

Busco que seas tú quién tenga el poder y la capacidad de reescribir tu propia historia.

Si tienes 20 minutos al día para poder practicar las técnicas que aprenderás, no tardarás en empezar a encontrar mejora en los ámbitos en los que actúes.

Yo te puedo ayudar en los primeros pasos, tanto como lo necesites, te voy a guiar y enseñar cómo hacerlo. Pero mi objetivo siempre será que, al final, tú puedas hacerlo por ti mismo, sin mi ayuda.

No quiero que mis clientes tengan que venir continuamente a mi consulta. En serio, prefiero atender a nuevos clientes para así poder dar herramientas a más gente.

Creo que es mejor que uno sea autónomo e independiente y pueda dirigir su vida manejando sus propias herramientas.

Ah.

Una última cosa.

Creo que es importante que lo sepas.

Las técnicas con las que trabajo son «energéticas».

Es decir, utilizo técnicas que permiten llegar a esas cosas que no se pueden ver, pero que forman parte de nosotros y en buena medida determinan nuestro comportamiento: el subconsciente, las emociones, los pensamientos.

Si no estás familiarizado con este tipo de técnicas, tranquilo porque lo que vas a aprender conmigo es simple y fácil de usar (un niño de 7 años lo podría hacer sin ningún problema).

Si estás interesado, reserva una consulta conmigo.

¿Pasa algo si no cambias tus estrategias?

¿Si mantienes esas estrategias más bien dañinas o que ya no te funcionan?

No, en realidad no pasa nada.

Yo estuve alimentado de forma desmesurada a mi pequeña Hulk durante años. No pasó nada diferente de lo que ya sucedía: callaba, tragaba y luchaba una y otra vez contra la misma dura pared de cemento.

No ocurrió nada fuera de lo esperable. Mi estrategia me conducía siempre al mismo sitio: resentimiento, explosión de rabia, culpa, estancamiento y vuelta a empezar.

Únicamente empezó a cambiar la situación cuando pude liberarme de todo ese dolor y eliminar el patrón que repetía de forma inconsciente.

Fue entonces cuando también pude cambiar mi forma de actuar. Y esto me dio más libertad, más capacidad, también más paz.

Ahora, mi pequeña Hulk ya no me desborda ni sale de forma explosiva o descontrolada. Solo la dejo salir cuando lo creo conveniente (oye, a veces es necesario ser contundente).

  • Si para ti tus estrategias son suficientemente buenas, te sirven y te ayudan para lograr tus propósitos, pues nada que decir. Adelante y hasta el infinito y más allá. El límite son las estrellas ;)
  • Sin embargo, si necesitas nuevas herramientas, aprender a mirar la situación con una perspectiva más clara, liberarte de eso que te duele, te quema o te pesa demasiado, lo que vas a aprender en mis sesiones puede ser un antes y un después en la forma en la que afrontas la situación.

Una herramienta que te puede permitir no solo reescribir tu historia, sino también ayudar a tener más control sobre el guion de tu vida.

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