Raparse la cabeza puede ser una opción

Ayer fui a caminar con una amiga nórdica.

Hacía días que queríamos quedar, pero entre los horarios de trabajo, los de las fases del desconfinamiento y la lluvia descontrolada de estos últimos días, fue el primer día que pudimos coincidir.

A ritmo de paseo rápido, me contaba que se daba cuenta de que la gente la miraba. Un poco inquietante, sí. Y le ocurría mucho en la escuela donde lleva a su hijo. Hace más de un año que vive en la ciudad, pero me contaba que cuando pasaba entre los demás padres, notaba la mirada de los demás encima de ella.

Y eso la incomodaba.
Como no.

Ella es una chica alta, rubia y de preciosos ojos azules. Sí, tal cual. No me lo invento. Tiene el toque de extranjera nórdica. Es inevitable. Forma parte de ella.

Le dije que tiene algo diferente a la especie «mediterranea vulgaris» y que es normal que esto pase.

Aunque la entiendo. A los que no nos gusta ser el centro de atención, tener un foco encima de nuestra cabeza es, como mínimo, incómodo.

Pero también es inevitable que, cuando algo es diferente a lo que estamos acostumbrados, se nos despierte la curiosidad.

Te voy a poner un ejemplo rápido y claro: este fin de semana, mi pareja tuvo un incidente con un cortapelos.

Ahora lleva el pelo casi rapado.

No puedo apartar la mirada de su cabeza, es como un imán. Y mira que llevo viéndolo muchos años. Pero ahora es diferente. Destaca (y ya descuento los días para deje de hacerlo).

Con la escritura, pasa lo mismo.

Cuando lees algo que es diferente, algo que no es lo mismo de siempre, que suena con una voz con personalidad… Ocurre lo mismo que le pasa a mi amiga o a la cabeza de mi pareja: se enciende un foco hacia el texto.

Es inevitable: despierta la curiosidad del lector y destaca de entre cientos de textos que no logran encender esa luz.

Eso no es bueno ni malo.
Todo depende de lo que quieras conseguir.

Con un buen foco puedes conseguir atraer la atención. Sin foco, pasas desapercibido.

Eso sí, si quieres atraer la atención a tu negocio o a tu proyecto, ya sabes, es bueno aprender a crear ese foco a tu alrededor.

Aprender a crear esa voz escrita que sea tuya y de nadie más y que no se confunda con los miles de voces corrientes y monótonas que inundan la red.

Hoy te presente mi nuevo curso: Transforma tu lenguaje.

Es un curso para los que siguen perdidos entre los «mediterráneos vulgaris» y necesitan ayuda para encontrar su propio estilo de escritura. No importa cuál, puede ser un estilo de pelo rubio con ojos azules, de cabeza afeitada o el que ellos quieran.

Ya sabes, tu auténtica voz, sea cuál sea, es la buena.

Que tengas un día bonito,

Sandra Parés

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