Nada ha cambiado

2021 y no ha cambiado nada.
Sigue haciendo frío. En mi ciudad, mucho frío.
Siguen aumentando los casos de covid. Yo misma me he pasado la mayor parte de estas fiestas en cuarentena.
En el mundo siguen ocurriendo cosas, tanto buenas como no tan buenas, aunque por las noticias solo nos enseñen las más escabrosas.

Hay quienes siguen esperando que este año borre todo lo ocurrido en 2020.

Hay quienes siguen esperando que su suerte cambie y que, de repente, todo lo que no va suficientemente bien dé un giro positivo.

Hay quienes siguen esperando que este año sus dedos sean capaces de teclear frases que despierten emociones, remuevan entrañas o den en la diana.

Esperando.
No haciendo.
No cambiando de verdad.
No tomando decisiones para que todo esto que “esperan” se convierta en realidad.

Todos los años tienen un potencial (no sabemos muy bien cuál, pero lo tienen). Pero no podemos esperar a que sean los acontecimientos del exterior los que hagan que todo sea mejor o que todo cambie según nuestras preferencias.

Es como quedarse sentado delante del mar y esperar a que siempre lleguen el mismo tipo de olas.
Sabes que eso no ocurrirá. Algunos días apenas habrá movimiento y otros ni siquiera un surfista experimentado podrá surcar el oleaje encabritado.

Así que toma el timón con fuerza y prepárate para navegar con ganas este 2021.
Puede ser tan maravilloso o tan fastidioso como tú quieras que sea.
Solo hace falta eso: dejar de esperar y hacer, cambiar cuando sea necesario, tomar decisiones que te vayan llevando a la dirección que quieres.

Te deseo un año bonito, maravilloso, de esos que se viven con ganas y que se construyen paso a paso.
Sandra Parés

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