Decir adiós

Hoy es un día un poco triste para mí, pero, al mismo tiempo, también emocionante.

Es lo que tienen las emociones.
Creo que es muy difícil sentir una emoción única y totalmente pura.
Siempre hay una mezcla de varias sensaciones que se remueven dentro de nosotros o matices diferentes de un mismo tipo de emoción.

Así que hoy tengo un cóctel revuelto dentro de mí con:
50 ml de Entusiasmo con 25% vol.
50 ml de Inseguridad añeja.
Unas burbujitas de nervios picantes.
Y unas ralladuras de tristeza para realzar el sabor del conjunto.

Un sabor extraño, ese conjunto, todo hay que decirlo.

Pues bien.
A lo que iba.
Decir adiós, despedirse y terminar algo, siempre conlleva un duelo, aunque sea pequeño, y la tristeza forma parte de este proceso.

Y hoy para mí termina un ciclo.

Os lo expliqué antes de vacaciones: dejo de ofrecer mis cursos de Comunicación emocional.

En realidad, va mucho más allá de esto.
Si hace tiempo que me sigues, sabrás que mi comunicación emocional siempre ha ido de la mano del crecimiento personal.

No puedo evitarlo.
El crecimiento personal forma parte de mí y todo lo que hago se impregna de él.

Por eso, a partir de ahora, voy a centrar mi trabajo en las emociones de las personas, en ayudarlas a entender e incluso sanar su mundo emocional y voy a ir dejando a un lado el enseñar a comunicar las emociones de un negocio.

Tanto en los emails como en el blog, hablaremos en más profundidad sobre las emociones, cómo funcionan, cómo nos afectan. Hablaremos de los bloqueos emocionales y de los patrones repetitivos de nuestra vida que ya no funcionan. También hablaremos de deshacer cargas emocionales y de cambiar esos pensamientos negativos y dañinos que muchas veces dan vueltas dentro de nuestra cabeza.

Seguiré contando historias y también seguiré utilizando la comunicación emocional, ¡como no!, sigue siendo una magnífica manera de comunicar, pero ahora con otro enfoque.

Decir adiós puede ser triste y doloroso, también difícil. Pero siempre, siempre, con un adiós se abre ante nosotros una nueva puerta.

Que tengas un día bonito,
Sandra Parés

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