Abrirse al mundo

Hoy en día el mundo se ha hecho pequeño.
A ver, no es que se haya encogido como si fuera un jersey de lana después de dar vueltas dentro de la lavadora a más de 40º. Eso solo ocurre cuando uno se despista o cuando encarga la tarea a quien no debería.

El mundo sigue igual de inconcebiblemente grande que siempre; esférico para la mayoría y todavía plano para algunos, todo hay que decirlo.

Lo que ocurre hoy en día es que las comunicaciones han reducido las distancias.
Lo hemos normalizado. Es algo que forma parte de nuestro día a día.
Pero, si viajaras en el tiempo y le contaras todo lo que podemos hacer hoy a tu joven e impresionable “yo” de los años 80 o 90, seguro que le dejarías con la boca abierta.

Ahora podemos hablar, ver y enviar fotos y audios a cualquier persona del mundo, ya sea que esté en la Antártida estudiando una comunidad de pingüinos o que viva en una isla perdida de nombre desconocido en el océano Pacífico.

Mira, ahora mismo, estoy trabajando con una emprendedora que vive en Chile. Nos conectamos por Google Meet y hacemos las sesiones de asesoramiento a través de videollamada.

Es fácil, igual que si la tuviera al lado.
Solo hay dos diferencias: el desfase horario y que ella lleva camisetas sin mangas (allí están en pleno verano) y yo voy con jerséis de lana con cuello alto.

Es casi surrealista. Llevo más de quince días sin poder ir a ver a mis suegros, que viven al pueblo de al lado, a tan solo 6 km de distancia (aquí las restricciones de covid están llegando a niveles distópicos) y, no obstante, gracias a las comunicaciones digitales, puedo trabajar con alguien de otro continente.

Así que el mundo, aunque siga igual de grande que siempre, se ha hecho pequeño. Nunca había sido tan fácil comunicarnos con los demás. Nunca había sido tan fácil crear un negocio y abrirse al mundo.

Pero no es lo mismo buscar conectar con el científico de bigote congelado que vive entre pingüinos, que hacerlo con el campesino que recoge tabaco en una isla perdida del Pacífico.

Las facilidades están allí.
Todo está preparado y a nuestro alcance.
Pero hace falta saber el cómo comunicar. Cómo encajar con esas personas. Tener clara la identidad del proyecto y también lo que necesitan escuchar las personas a las que te diriges.

Hace falta aprender la técnica y definir la dirección para poder usar bien todas las ventajas que nos ofrece la tecnología de hoy en día.

Si quieres empezar a dar este paso, te puedo ayudar. Envíame un mensaje contándome un poco dónde estás atascado y te explicaré como te puedo ayudar con sesiones de Asesoramiento personalizado para emprendedores.

Que tengas un día bonito :)
Sandra Parés

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